Juan José Mestre / INDICIOS




INDICIOS I




En las fauces del abismo
se percibe la onírica brillantez
de un diamante.

Sobre el montículo
que cree sobrevivir a la inmolación
del viento

una paloma se yergue,
símbolo de vida,
vitral de sal trasluciendo el poniente.









INDICIOS II



Dimensiones que extravían
la silenciosa quietud
de la música,

puertas que se abren
en el mismo sitio
para converger

-atónitas.
en el alfa
y el omega.









INDICIOS III



Se llama al recogimiento
la crisálida en la mañana
que se acalla;

el río es muy lento
aún en la morosidad
de los sauces;

en las alas de la sutil brisa
el color se diluye
(colibrí gris del horizonte)

Algo está por estallar
seguramente:
demasiada paz se vislumbra
en los ojos atentos del búho.









INDICIOS IV



Las devociones de Done se oyen
–grito sordo en las campanas-
como una plegaria en brisa de asbesto,
llorando su propia soledad de islas.
Nadie hay que las escuche;
un muro se interpone entre profeta y profecía:
el imperio de la noche deja que avancen sus huestes…









INDICIOS V



Si cada gota,
cada sueño derramado
es un mar que nunca se aquieta;

si el rocío no es más que una lágrima inútil
que absorbe cada alborada cuando sacude sus quimeras

es probable que el mundo sea sólo un espejismo.









INDICIOS VI



El fuego de los fuegos nos abrasa,
cristal líquido que por fin se convierte
en agua; emulsión de arcilla cambiada a esencia,
el barro y las estrellas conjuran a la brisa
para el bálsamo que apague todas las candelas.

La poesía dice que el sueño verdadero
está en unos ojos que aguardan…









INDICIOS VII



Lejana,
la música mezcla nostalgias entre silencios.
Un ave adormilada entrega su airón vanidoso
a la penúltima sombra que se avecina.
El arrecife se tiñe de rojizos
en el sosiego incipiente de la tarde.

Algo se oye, muy remoto...









INDICIOS VIII



Revelando auroras,
el índigo moribundo de la rosa
se mezcla con lo ignoto del dorado.

Una cruz hay entre el sol y la luna.

Símbolo equívoco de esperanza y sortilegio,
las nubes corren hacia el Este.


La arena, de pronto, se ha vuelto blanca.









INDICIOS IX



El gris, insomne catarsis de la tristeza,
llora su virginidad de matices.

El canto nómada de la brisa se oye,
aún silente.

La cruz es el medioevo en su retorno
de santas ambiciones.

Callado, un humanoide deambula por el salitre.

Parquedad de parquedades,
un risco divide el estrecho y lo clausura.









INDICIOS – EPÍLOGO



Ilumina las mortecinas horas
el blanco flujo del Espacio
en el redondel de la luna;
un libro de malaquita
espera en vano ser escrito;
símbolo desconocido en los torreones,
las trompetas arrasan muros indefensos;
el canto del gallo ha sido por tres veces.
Al Este, La Meca aguarda a su profeta.
David Rey es el nuncio del Hombre.




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