Mónica Melo & Alejandro Drewes / DIÁLOGO POÉTICO

UNIMEMBRE*



Seis de la mañana. Grados bajo cero y el sol que permanece pero sabe que no quiere y se levanta. Despacio. Detrás de las ventanas con termos hay un parque y una sombra avioletada de agua fría. Tiritar y agacharse. Ojos que rezan sin dios y allí se piden a si mismos otro día, otro sentido circular y diferente, circular, pero distante. Salir del paso. Pedacito de mimbre y girasol. Abrir el resto del mundo entre libros. Repetirlo. No alejarlo demasiado de su tinta. Guerra y palabra. Las seis y media. Puede ser que sea posible convencerse de la noche que ha partido y dormir. Tal vez el sueño de los héroes o en el año que se llega. En el hijo por tener. En la mujer de la casa silenciosa, un pincelito para escribir. Esas monedas que restan por contar.







JUNCOS EN BAÑO DE LUNA**



Día de donde han huido leves, furtivos, los pasos de la luna, en vela ante la irreversible jornada.

Ritos del trabajo, de las manos. Tan temprano en este mundo, allí las seis y aquí, Dios sabe que hora.

Imaginar tus gotas de tinta y los juncos de mimbre, una casa y sus espacios en soledad, quizá un espejo.

—A new world in the morning— giraba y giraba la voz de un lejano Roger Whittaker, en un tiempo donde aún había esperanza.

El sol como una moneda de oro, como debe ser una mañana en la tierra del Imperio Celeste. Como polvo de oro sobre los huesos del alba.

Guerra contigo, nada conmigo. Nada, silencio, lo que va pasando con uno en estas oraciones. Como ha pasado, en la estaciones de la noche. Las que recordamos y las otras que vendrán.

Todo este día en la tarde vertical que cae.

Gravedad de las cosas, sombras que se alargan, sombras.

Y oraciones —como ésta—, ah... tan incompletas.







* Mónica Melo

**Alejandro Drewes




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