Lissy Bassler / A VOSOTROS
ID_Especiales:
cuevas_archivo
Autor:
C. Dolores Escudero
A vosotros,
que estáis sufriendo por mí,
os quiero decir hoy,
para aliviar vuestro dolor
que estoy bien y estoy feliz
y que esto fue lo que pasó…..
27 de noviembre de 2007
……a la muerte vi venir a lo lejos
y decidí esperarla de pie.
Confieso que estaba un poco asustada
pero la tristeza nunca me invadió,
y todavía no sé por qué.
Pocas palabras cruzamos,
las dos sabíamos bien,
lo que iba a suceder.
“Un poco de dolor - me dijo -
como al nacer”.
“Ya lo sé- contesté-
pero entonces me esperaban con amor”.
Me miró muy dulce y me contestó:
“Ahora...aún será mejor”.
Ella tenía un paso seguro,
como el que sabe lo que hacer.
Y no es cierto; su color no es negro,
brilla como un atardecer.
“¿Cómo te ha ido?” me preguntó afable,
y le contesté: “¡No lo sé!”.
“Ahora lo podrás ver, pero
¡lo hiciste bien!”.
Comencé a caminar segura, yo también.
No era un camino oscuro, era un edén.
“¿Será posible, Señor, que lo hiciera bien?
Con tantas dudas diarias, con los problemas
que nunca pude resolver, con el amor que di,
que pude aumentar por cien,
con algún daño que se me escapó sin querer,
…con tanto que me quedó por hacer…”.
“Lo importante es querer hacerlo bien”,
parecía leer mis pensamientos,
“tú lo intentaste, trabajaste mucho,
hiciste mucho por los demás,
amaste hasta donde dio tu corazón,
ayudaste a mucha gente…
Es verdad que no todo salió bien,
quizás algún error se deslizó,
pero no todo puede ser perfecto.
Tú lo intentaste con pasión
¿qué más se te pidió?”.
Sus palabras eran bálsamo
como lo son también en la vida.
Tú que te quedas ¡ten ánimo!
y no olvides nunca
que la palabra cura la herida.
Y así fuimos charlando por los caminos de arriba.
Me volví para miraros por última vez,
¡parece mentira!
y os vi a todos bien.
Nunca os olvidaré,
formáis parte de mí misma.
¡No sufráis por mí!
Pronto volveremos a vernos;
pero no tengáis prisa,
aprovechad vuestro tiempo,
¡podéis hacer mucho bien!
y decidí esperarla de pie.
Confieso que estaba un poco asustada
pero la tristeza nunca me invadió,
y todavía no sé por qué.
Pocas palabras cruzamos,
las dos sabíamos bien,
lo que iba a suceder.
“Un poco de dolor - me dijo -
como al nacer”.
“Ya lo sé- contesté-
pero entonces me esperaban con amor”.
Me miró muy dulce y me contestó:
“Ahora...aún será mejor”.
Ella tenía un paso seguro,
como el que sabe lo que hacer.
Y no es cierto; su color no es negro,
brilla como un atardecer.
“¿Cómo te ha ido?” me preguntó afable,
y le contesté: “¡No lo sé!”.
“Ahora lo podrás ver, pero
¡lo hiciste bien!”.
Comencé a caminar segura, yo también.
No era un camino oscuro, era un edén.
“¿Será posible, Señor, que lo hiciera bien?
Con tantas dudas diarias, con los problemas
que nunca pude resolver, con el amor que di,
que pude aumentar por cien,
con algún daño que se me escapó sin querer,
…con tanto que me quedó por hacer…”.
“Lo importante es querer hacerlo bien”,
parecía leer mis pensamientos,
“tú lo intentaste, trabajaste mucho,
hiciste mucho por los demás,
amaste hasta donde dio tu corazón,
ayudaste a mucha gente…
Es verdad que no todo salió bien,
quizás algún error se deslizó,
pero no todo puede ser perfecto.
Tú lo intentaste con pasión
¿qué más se te pidió?”.
Sus palabras eran bálsamo
como lo son también en la vida.
Tú que te quedas ¡ten ánimo!
y no olvides nunca
que la palabra cura la herida.
Y así fuimos charlando por los caminos de arriba.
Me volví para miraros por última vez,
¡parece mentira!
y os vi a todos bien.
Nunca os olvidaré,
formáis parte de mí misma.
¡No sufráis por mí!
Pronto volveremos a vernos;
pero no tengáis prisa,
aprovechad vuestro tiempo,
¡podéis hacer mucho bien!
Felicitas Victoria Bassler Witek
(Viena 18.08.1943 - Madrid 27.08.2007)
(Viena 18.08.1943 - Madrid 27.08.2007)

