Cristina Campo

Cristina CampoCristina Campo




Un hispanista italiano, Giovanni Allegra, gran conocedor de la obra de Cirlot y de los temas esotéricos, insistió en que el pensador Elemire Zolla, me visitara en Madrid y me advirtió con tono enigmático: irá con su mujer, pero no es la primera. La voz con la que Giovanni dijo estas palabras todavía resuena en m memoria: encerraba todo un mundo.

Pasaron los años y en el congreso sobre María Zambrano que tuvo lugar en Roma con motivo de su centenario, oí una ponencia muy interesante sobre una amiga de nuestra filósofa, llamada Cristina Campo (seudónimo de Vittoria Guerini). Pues bien, ésta había sido le primera esposa de Zolla, mujer de brillante inteligencia y de ideas –se dijo en aquel encuentro romano- aún más radicales que las de nuestra filósofa en materia religiosa. Ambas mantuvieron un fructífero intercambio intelectual aún muy poco estudiado. A ella, a Vittoria-Cristina, in memoriam, dedica María el apartado primero de “La llama”, dentro del libro De la aurora.

Cristina escribía ensayo, poesía y fue también excelente traductora (Eliot, Herbert, Hofmannsthal, Hölderlin, San Juan de la Cruz, Simone Weil…). Uno de sus estudios breves, “Atención y poesía” fue traducido por María y publicado en la revista Sur, 271, de Buenos Aires, en julio-agosto de 1961. María Pertile, en texto recogido en el catálogo María Zambrano 1904-1991. de la razón cívica a la razón poética (Madrid, 2004), destaca que la “atención poética” de Campo y la “razón poética” de Zambrano presentan grandes analogías, y también las presentan los temas que mueven a ambas a reflexión, fundamentalmente los personajes de Antígona y Diotima de Mantinea.

Pronto encontré su libro de poesía La tigre assenza (Adelphi, Milán, 1997), y a partir de aquel momento en cada viaje a Italia busco sus obras: artículos o cartas de una profundidad y claridad tan firme que son alimento seguro para el intelecto.



CRISTINA CAMPO - POEMAS



PASO DE ADIÓS

For year’s words belong to last year’s language
and next year’s words await another voice.


Se doblan los blancos vestidos de verano
y tú desciendes al reloj de sol,
suave octubre, y a los nidos.

Tiembla el último canto en la azotea
donde era sol la sombra y sombra el sol,
entre los afanes sosegados.

Y mientras, tibia, se rezaga la rosa
la amarga baya destila ya el sabor
de sonrientes adioses.


PASSO D’ADDIO

For year’s words belong to last year’s language
                         and next year’s words await another voice.


Si ripiegano i bianchi abiti estivi
e tu discendi sulla meridiana,
dolce Ottobre, e sui nidi.

Trema l’ultimo canto nelle altane
dove sole era l’ombra ed ombra il sole,
tra gli afán sopiti.

E mentre indugia trepida la rosa
l’amara bacca già stilla il sapore
dei sorridenti addii.




Ahora que se ha invertido la clepsidra,
que el futuro, este caliente sol,
me brota ya en la espalda, con los pájaros
volveré sin dolor
a Bellosguardo; allí posé mi cuello
en verdes guillotinas de verjas
y de un rosal eterno
Vibraban las manos, desnudadas de flores.

Oscilante entre el fuego de los olivares,
brillaba octubre antiguo, nuevo amor.
Muda, afilaba el corazón
para el corte de impensables aquilones
(ya próximos, ya nuestros, ya lejanos):
aéreos féretros, túmulos nevados
de mi mañana joven, del sol.



Ora che capovolta è la clessidra,
che l’avvenire, questo caldo sole,
già mi sorge alle spalle, con gli uccelli
ritornerò senza dolore
a Bellosguardo: là posai la gola
su verdi ghigliottine di cancelli
e di un eterno rosa
vibravano le mani, denudate di fiori.

Oscillante tra il fuoco degli uliveti,
brillava Ottobre antico, nuovo amore.
Muta, affilavo il cuore
al taglio di impensabili aquiloni
(già prossimi, già nostri, già lontani):
aeree bare, tumuli nevosi
del mio domani giovane, del sole.





Suspensa era la nieve entre la noche y las calles
como el destino entre la mano y la flor.

En un suave sonido
de campanas amado has acudido….
Como una vara ha florecido la vejez de estas escalas.
Oh dulce tempestad
nocturna, ¡rostro humano!

(Ahora toda la vida se halla en mi mirada,
sobre ti astro, sobre el mundo cerrado de nuevo por tu paso)



La neve era sospesa tra la notte e le strade
come il destino tra la mano e il fiore.

In un suono soave
di campane diletto sei venuto…
Come una verga è fiorita la vecchiezza di queste scale.
O tenera tempesta
nocturna, volto umano!

(Ora tutta la vita è nel mio sguardo,
stella su te, sul mondo che il tuo passo richiude).




Amor, hoy tu nombre
ha huido de mis labios
como al pie el último peldaño…

Esparcida está ahora el agua de la vida
y hay que empezar de nuevo
entera la larga escalera.

Te he trocado, amor, por palabras.

Miel oscura que hueles
en diáfanos vasos
bajo mil seiscientos años de lava –

te reconoceré por el inmortal
silencio.


Amore, oggi il tuo nome
al mio labbro è sfuggito
come al piede l’ultimo gradino…
Ora è sparsa l’acqua della vita
e tutta la lunga scala
è da ricominciare.

T’ho barattato, amore, con parole.

Buio miele che odori
dentro i diafani vasi
sotto mille e seicento anni di lava –

ti riconoscerò dall’immortale
silenzio.




Traducción de Clara Janés





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