Pilar González / HOMELAND: NUEVA OBRA DE LAURIE ANDERSON
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Autor:
Pilar González
Homeland es una combinación de poema, obra y concierto.
Coincidiendo con la celebración de su 60 cumpleaños (junio 2007), Laurie Anderson ha desarrollado un nuevo y ambicioso proyecto llamado Homeland en línea con sus anteriores trabajos: United States, The Nerve Bible y Songs and Stories for Moby Dick. Para ello contará con dos de los músicos que le han acompañado durante su extensa carrera (Skuli Sverrison y Peter Scherer), componiendo un repertorio totalmente nuevo.
El proyecto cuyo título es Homeland será una mezcla entre poema, obra y concierto. Laurie Anderson utilizará el lenguaje sintético de la electrónica y la sensualidad de la poesía para dar su visión de la Norteamérica del siglo XXI tratando temas como la obsesión americana con la seguridad, la distancia, la información, la relación entre el miedo y la libertad, la creciente aceptación de la violencia y el nuevo lenguaje de la guerra. Tanto el repertorio como la parte visual la desarrollará específicamente para este proyecto.
Homeland se presenta en formato de trío con Skulli Sverrisson (bajo), Peter Scherer (teclados) y Laurie Anderson (violín electrónico, teclados, samples).
La música estará basada en los ritmos electrónicos y formas melódicas que Laurie ha venido desarrollando últimamente, con estructuras armónicas más complejas y con una nueva forma de tocar el violín con el cual ha conseguido maximizar el uso del mismo. Asimismo incorporará el uso de instrumentos tradicionales como el Erhu y la Zanfona cuya sonoridad es tremendamente emotiva.
El eje central de la obra será la voz de Laurie Anderson, limpia o alterada electrónicamente, y cambiando continuamente desde una sola voz a múltiples voces al estilo de los coros griegos. Para Homeland, Laurie usará nuevos filtros vocales desarrollados por ella misma. Algunas de las piezas serán editadas posteriormente por Nonesuch Records.
Como en todos los proyectos de Laurie Anderson el proyecto Homeland tendrá una cuidada puesta en escena con especial énfasis en el diseño de iluminación. Laurie colaborará con el artista visual Willie Williams el cual creará el componente visual de la obra. El formato del proyecto y su puesta en escena en directo se adaptará tanto para anfiteatros al aire libre como espacios interiores como auditorios o teatros.
Biografía
Laurie Anderson es una polifacética artista de vanguardia cuyas múltiples actividades pasan por diferentes campos en el mundo de las artes, desde sus sorprendentes creaciones en el mundo de la música y aplicaciones multimedia hasta su tarea como crítica de diversas revistas de arte, pasando por su experiencia como profesora de escultura asiria y egipcia en la universidad, escritora y organizadora de espectáculos diversos, en solitario o en colaboración con otros artistas.
Conocida como la "juglar tecnológica", "sacerdotisa del arte radical", visionaria, exploradora de diversos campos que van desde la música hasta los medios audiovisuales, pasando por su faceta como escritora, articulista e ilustradora de libros, Laurie, para quien el arte es lo que da sentido a su vida, no deja de sorprendernos con su peculiar forma de entender la creatividad artística de vanguardia, en un constante flujo narrativo que transmite a la audiencia historias reales e imaginarias, como la vida misma, inmersas en una vorágine tecnológica que hoy en día se ha convertido en un universo nuevo y cambiante donde múltiples caminos se abren al artista y al público en general.
Nacida en Chicago, Illinois, y afincada en Nueva York, ha sido ampliamente criticada tanto en la prensa popular como en multitud de ensayos diversos, incluso a nivel académico. Al igual que otros artistas de vanguardia, Anderson considera que su particular concepción del arte, al que entiende como básicamente urbano, es mejor comprendida fuera de su país que en él, y cita como ejemplo la ciudad de París, donde sus actuaciones han sido mejor acogidas que en su tierra natal. Este éxito es asimismo notable en ciudades como Zurich, Berlin, Praga, Sevilla, Madrid, Tokio, San Francisco, y Los Angeles, en las que la artista suele presentar sus espectáculos de manera preferente.
Laurie estudia escultura en la Universidad de Columbia, graduándose en 1972, además de asistir a los cursos del Barnard College, donde se especializa en historia del arte, pasando poco después a escribir diversos artículos para algunas revistas artísticas neoyorquinas. Una de sus primeras actuaciones fue Duets On Ice, estrenada en Nueva York en 1972, en la calle, una peculiar actuación que duraría lo que durase el hielo que aprisionaba sus patines, mientras la artista interpretaba su pieza con un especial violín-cinta magnética, en pleno verano.
Atraída sin remisión por el universo de la creatividad artística, esta vitalista mujer desarrolla sus creaciones en complejas y multidisciplinarias obras en las que entremezcla diversos géneros de un modo totalmente innovador y armonioso a la vez. Como músico, bailarina, cantante, poeta, escultora, fotógrafa y entusiasta de la tecnología punta y las infinitas posibilidades que ésta ofrece al artista, Laurie Anderson plasma sus inquietudes en el montaje y realización de distintos espectáculos multimedia tanto en formato video-cine como en diversas grabaciones, participando en variados proyectos con otros artistas, muchos de ellos de élite, recibe encargos diversos para organizar exhibiciones y montajes interactivos en festivales, exposiciones y museos de arte, y en definitiva, se labra a sí misma un puesto indeleble entre los artistas más de vanguardia del momento actual. Americana hasta la médula, tenaz, hábil narradora, provocativa, su inquietud principal es la de conseguir crear una obra de arte total, independientemente de cuál sea su sexo, sin por ello olvidar la problemática del mundo en que vive y reflejar sus ideas en temas ciertamente polémicos, como pueden ser su visión de la guerra, tema éste en el que la artista expresa con fuerza sus opiniones, en el sentido de que la guerra es una imagen del poder utilizado del peor modo posible, como narra en una canción que creara en base a una máxima del poeta futurista italiano Filippo Tommaso Marinetti, ironizando sobre ella: "La guerra es la forma más alta del arte moderno". En un espectáculo organizado en Israel, la artista retoma este mismo tema, utilizando efectos especiales explosivos para una vez más reflejar su visión del abuso de poder. En otras obras la artista no se corta en criticar asimismo los excesos tecnológicos de la sociedad "avanzada" y el constante bombardeo de información que ahoga el mundo civilizado de nuestro agitado siglo.
En 1986 Laurie Anderson actúa como famosa presentadora de la serie PBS, Alive from Off Center, y un año después realiza la banda sonora para la espectacular película de Spalding Gray Swimming to Cambodia, así como otra banda sonora para la película del mismo autor, Monster in a Box, en 1991. Otros trabajos de esta artista incluyen por ejemplo la letra para una de las canciones de Philip Glass, "Forgetting," incluída en su ciclo de canciones Songs from Liquid Days. Pero es sin lugar a dudas en la producción de su propia película, Home of The Brave, en 1986, donde Laurie realiza una soberbia labor multimedia en formato video-cine, aplicando sus variados conocimientos artísticos en lograr lo que se propone. La artista cuida hasta el último detalle en una película que se sale de los cauces normales de las producciones cinematográficas convencionales, y en la que incluye concursos, teatro, efectos especiales y todos los ingredientes propios de un musical al uso, en un macro espectáculo difícilmente olvidable por los anales del séptimo arte. Pese a ello, esta película no resultaría precisamente un éxito comercial ni mucho menos, si bien este no fue en absoluto el objetivo que la artista se había propuesto al realizar tan ambicioso proyecto. En realidad, Home of the Brave atrae a muchas mujeres que se han sentido igualmente entusiasmadas por el mundo de la tecnología punta, un mundo en el que debido a la absurda concepción social del papel tradicionalmente asignado a la mujer, éste parece ser un coto cerrado exclusivo de los hombres, con lo que ellas sienten su presencia femenina como algo tal vez inapropiado o extraño, cosa que no tiene por qué ser así ni mucho menos. En esta obra vemos a Laurie bailando sobre el escenario y cantando sus ideas en base a un aforismo de William Burroughs: "Language Is A Virus From Outer Space" ("El Lenguaje Es Un Virus Del Espacio Exterior"), al tiempo que la pantalla muestra imágenes diversas. Aun así, muchos espectadores, a raíz de la película, se sentirían impulsados a comprar sus álbumes.
Tras un nuevo espectáculo, Empty Places, desarrollado en 1990, se publica un nuevo video de Laurie basado en su actuación, donde la artista demuestra su creatividad y su rica voz de mezzosoprano, una voz adulta reconocible al instante, y ligeramente distinta a sus actuaciones anteriores. Dos años más tarde Anderson viaja a España, donde el Teatro Central de Sevilla le ha encargado un nuevo proyecto. El resultado, The Halcyon Days, narra un pasaje de la mitología griega, aunque con sus paralelismos en las culturas celta y sajona, sobre los días que preceden al solsticio de invierno. En esta historia, la hija de Eolo, el mitológico guardián de los vientos en la antigua Grecia, se fuga con su amante huyendo de las iras de su padre, navegando mar adentro hacia su incierto destino. Para Laurie esta leyenda podría interpretarse como un símbolo de la situación actual, la de la calma que precede a la tormenta, en el sentido de que en la sociedad actual nos hallamos ante una encrucijada en que las tensiones entre el mundo avanzado, rico y poderoso, y las naciones pobres tienden a exacerbarse cada vez más, o tal vez sólo sea una metáfora para el mundo del arte, en que la tecnología punta y el hombre tienden a divergir en una deshumanización que acabe engullendo la esencia del ser... Sea cual sea la interpretación que uno elija, The Halcyon Days es un espectáculo digno de verse, en la línea típica de esta polifacética mujer, que, como ella misma explica, suele organizar sus espectáculos en base a una combinación de técnicas diversas que ha ido perfeccionando a lo largo de los años, desarrollándolas y estudiándolas desde el punto de vista de la novedad que representa el hecho de adentrarse en cada uno de los temas que le interesan, en cada una de las técnicas utilizadas para llevar a cabo sus proyectos, de algún modo interrelacionando todas las formas posibles de expresión artística, al tiempo que demuestra su conexión holística, teniendo en cuenta el hecho de que en la actualidad vivimos en un mundo contradictorio y cambiante, con ideas y sentimientos que en ocasiones, si no siempre, chocan en un contraste constante.
Además de utilizar todos los avances que le proporcionan las tecnologías actuales en el mundo de los medios audiovisuales, Laurie posee una especial habilidad para adaptar los elementos electrónicos de un equipo convencional a sus propias necesidades de un modo original. Un ejemplo de ello sería el traje que ella misma ha diseñado para sus actuaciones en directo, al que la artista ha integrado los sensores de una sencilla caja de ritmos, empalmándolos a un sintetizador, de tal modo que al bailar produce una serie de sonidos y frases musicales asignadas a cada uno de los sensores, efectivamente creando música corporal con cada movimiento que realiza sobre el escenario. Otro ejemplo de su creatividad técnica es el uso que Laurie hace de un violín acústico, al que la artista ha alterado, reemplazando sus cuerdas tradicionales y su arco por cinta magnética pregrabada, de tal modo que el instrumento es incluso capaz de reproducir palabras al tocarlo, en la cadencia y tempo deseados por la artista en cada momento. El peculiar uso que Anderson hace de la tecnología cotidiana con sus inusuales aplicaciones tiene un cierto eco de magia, como los alquimistas medievales que experimentaban con elementos cotidianos para encontrar nuevos usos a los materiales corrientes, y recuerda en cierto modo los métodos de los artistas visuales postmodernos en su utilización extracontextual de elementos e imágenes habituales como una manera nueva de reflejar la información. Y al igual que éstos, Laurie refleja su formación artística en el campo de la escultura incorporando el mundo de la imagen visual a su trabajo, siempre atenta a los recursos que la electrónica puede proporcionarle en este sentido. Sus actuaciones siempre incluyen, pues, este elemento visual elaborado mediante el uso extensivo de videocintas, diapositivas y ordenadores, con los que desarrolla un montaje visual que oscila entre la más pura narrativa y la abstracción hipnótica de montajes surrealistas de fenómenos eminentemente visuales. Todo ello integra a su vez el uso de la palabra, en un lirismo lingüístico - siempre que le es posible, utilizando la lengua vernácula del país donde realiza sus actuaciones- difícilmente superable y que actúa como elemento unificador con el que la artista transmite su mensaje, conjugado con su música y la grácil belleza de su danza, además de este componente visual y auditivo tan especial en sus creaciones artísticas.
La imagen más conocida de esta artista es la de una mujer, sola, tocando su peculiar violín o ante su teclado electrónico, ante una enorme pantalla (o varias) donde se proyectan imágenes gigantescas, entremezcladas con palabras, frases, slogans... Una imagen no siempre correspondiente a la realidad, ya que esta vital mujer no usa su condición femenina para hacer arte, sino que es una persona que ama el arte por encima de todo. Como antes se ha comentado, Laurie Anderson pretende crear una obra de arte prescindiendo del hecho de ser mujer, de modo que su arte no sea ni femenino ni masculino, sino simplemente Arte. Laurie recurrirá a todos los trucos posibles para conseguirlo, y no desdeña disfrazar su condición de mujer ayudada por la técnica. Por ejemplo, le encanta usar filtros de voz, convirtiendo la suya propia en un bajo profundo y autoritario. Empezó con ello en 1970 en Alemania, donde trabajara antes de hacerse un nombre en América. La artista constata el contraste así conseguido: hablando con su voz de siempre, conseguía tan solo una educada atención, pero con voz masculina y autoritaria le prestaban muchísima más atención, como si les gustase recibir órdenes. Laurie reconoce que le encanta dar órdenes a diestro y siniestro, aunque de hecho le disgusta el autoritarismo. Así que para ella eso de dar órdenes no deja de ser un juego. Como es un juego su disfraz masculinoide, consistente en sus filtros de voz, peluca y trucos de video, con los que diseña a un tipo totalmente distinto a ella, que en pantalla aparece con pobladas cejas y bigote, biceps de atleta, y que aparenta ser ligeramente estúpido, todo ello siendo efectos visuales logrados en la pantalla con su uso particular de la tecnología. Al alterar su voz, apariencia física y tamaño en la pantalla, la artista nos hace ver las cosas bajo una luz diferente. Como Laurie pone en boca de su clon masculino, "La cámara es una gran embustera, pero la realidad es aburrida". En sus estereotipos, Laurie se ríe de las clasificaciones sexistas. Ella misma comenta: "Mi punto de vista se expresa en primer lugar como el de una artista, en segundo lugar como neoyorquina, y en tercer lugar como mujer, probablemente en este orden. Ello te limita bastante". Al convertir su arte en un evento neutro, prescindiendo de consideraciones sexistas, consigue que su arte cobre voz propia. Por ello en muchas ocasiones aparece como una figura sin rostro, asexuada. Incluso su voz, transformada por un sintetizador, elimina este elemento de su humanidad, con lo cual sólo quedan los gestos y la palabra, desnuda, sencilla, sin matices que la desfiguren, dándole su preciso valor.
El talento de Laurie Anderson la ha llevado a exhibir su arte por todo el mundo, siempre sorprendiendo a la audiencia con sus trucos tecnológicos, tanto en el escenario como en sus grabaciones, CDs, videos, montajes diversos, etc. También en sus libros y artículos suele mostrarse encantadora y/o provocativa, y sus historias suelen despertar en su audiencia una sensación de que ya son conocidas, aun cuando antes no las hubiésemos visto del modo como ella las presenta. La artista admite que no siempre es fácil hacer Arte con la alta tecnología, pues se corre el riesgo de obtener algo frío, sin alma, inhumano. Por ello, y pese a que ella misma utiliza todo lo que le sirve de la tecnología de modos insospechados, advierte que no debemos depender de los avances tecnológicos a toda costa. Y critica los grandes petroleros no tripulados usados en el Japón, los errores informáticos que pueden afectar a los aparatos utilizados en la radioterapia para ayudar a los pacientes de cáncer, que tal vez acaban matándolos en vez de curarles, el abuso de las autopistas de la información, utilizadas para fichar a la gente, perseguir morosos o controlar al personal, en vez de usarse de modo constructivo y educativo... La tecnología no es mala "per se", pero hay que tener cuidado con el modo como se aprovechan su aplicaciones, en definitiva. Laurie confiesa que no le entusiasman los CD-ROM en que el usuario crea su propio álbum. Como usuaria, prefiere un producto acabado, ya que cree que la moda del "hágalo-usted-mismo" es falsa creatividad. No obstante, publica un CD-ROM, Puppet Motel. En su opinión, crear es sacar algo de la nada, no recombinar cosas ya hechas. El Arte consiste en prestar atención a las cosas y sacar algo nuevo. Pese a vivir inmersos en una sociedad saturada de tecnología, el arte no necesita tanta tecnología punta para ser Arte. Según Laurie, también se puede hacer una maravillosa obra de arte con un simple lápiz. Además, la tecnología punta suele complicar las cosas; siempre hay algún aparato que puede estropearse y fastidiar el conjunto.
Muchos son los caminos que esta brillante artista ha explorado en su búsqueda del arte total, con un empuje que en ocasiones ha llamado la atención de notorios artistas. En 1994 Brian Eno produce un nuevo disco de Laurie Anderson, Bright Red, impresionado por la energía que despliega esta inagotable mujer, cuyas ideas se basan en un sentimiento amable hacia la gente, comenta, de modo que incluso cuando se muestra enojada o crítica, incluye un aire de tolerancia, fascinación y afecto por las personas en sí, sin llegar jamás a humillarles o despreciarles. Sobre su forma de trabajar, Laurie explica que suele empezar con un fragmento de película, que mira varias veces y sobre el que escribe una letra. La artista intenta construir un paisaje emotivo, luego busca las ideas que encajan en él, en un interesante proceso inverso a lo que parece debería ser el proceso creativo. Una de sus canciones, titulada "What I Believe", no es más que una lista de sus creencias que dura unas dos páginas. Laurie confía en sí misma a la hora de decidir qué escribe y cómo, y además confía en algunos oyentes amigos suyos siempre que le es posible para probar sus composiciones antes de lanzarlas al público en general. Anderson es consciente de que a veces incluye matices y referencias que sólo le son comprensibles, significativas o graciosas a ella misma, y aun así puede decidir incluirlas si le parece adecuado, divertido o provocativo, aunque a los oídos ajenos puedan sonar irreverentes, peligrosas o blasfemas, como por ejemplo, explica, la frase "because God is my boyfriend" ("porque Dios es mi chico").
En la primavera de 1994, HarperCollins publica una retrospectiva de los últimos veinte años de la obra de Laurie Anderson en un libro llamado Stories from the Nerve Bible. La referencia "The Nerve Bible" o "Biblia Nerviosa" es una metáfora usada por la artista para referirse al cuerpo humano. Posteriormente Laurie realiza una gira multimedia, precisamente llamada The Nerve Bible, en la que lee distintos fragmentos de este libro, además de interpretar sus obras con una parafernalia que incluye unas 35 toneladas de ordenadores, 11 lenguajes informáticos, tres enormes pantallas en las que proyecta alocadas y ensoñadoras imágenes, su traje electrónico con el cual consigue diversos sonidos, incluidos los percusivos, y su peculiar violín. Laurie es consciente que en todos estos años su voz ha cambiado, como es natural. No obstante, y pese a las limitaciones que el paso de los años pueda imponer a las habilidades vocales de la artista, ésta considera que el Arte puede continuar, teniendo en cuenta tales limitaciones. Es por ello que publica un CD en que domina la palabra hablada, más que cantada, a diferencia de otros álbumes, The Ugly One with the Jewels. Además, a sus 47 años, traba una más que buena amistad con Lou Reed, y crea su propia Web, The Green Room.
Homeland, su nueva obra, podrá ser presenciada este verano en diferentes ciudades españolas.
La gira empezará el 26 de junio en San Sebastián (Kursaal), y pasará por Zaragoza -Teatro Principal (28 junio); Barcelona – Festival Grec 2007 -Teatro Grec (30 junio) y Madrid -Veranos de la Villa 2007-Patio Conde Duque (17 julio)
Formación:
Laurie Andersson (voz, violín, teclados, samples)
Skulli Sverrison (bajo eléctrico)
Peter Scherer (teclados)
Diseño visual: Willie Williams

