E. F. Iancilevich / TRES POEMAS
en
afuera está el mundo
afuera está el mundo
el que dice sí sí
y con las manos aplaude
el que renguea
cuando habla
el que manquea
cuando piensa
el que babea
cuando ama
y no se sabe bien si estornuda o ríe
si canta para imitar a los pájaros
o gime porque algo lo asfixia
sube y baja
tobogán
escondida
si juega a la vida
o demora la muerte
afuera afuera
¿no será hora de salir a buscarlo
y decirle que entre?
porque se hizo de noche
y hace frío
las cosas que se acumulan en cada palabra
las cosas que se acumulan en cada palabra
sobran
así como falta la palabra única
para esta cosa irrepetible
de manera que para restituir el equilibrio
entre aquello que sobra y esto que falta
en stock
acaso resulte preciso
realizar un nuevo pedido
en demanda de otro lenguaje
y de otra realidad
un silogismo concluye la muerte de Dios
un silogismo concluye la muerte de Dios
pero también la muerte del hombre
que razona el silogismo
un silogismo queda entonces bailando solo
con el trabajo de ser
un nuevo Dios
que invente al hombre
afuera está el mundo
el que dice sí sí
y con las manos aplaude
el que renguea
cuando habla
el que manquea
cuando piensa
el que babea
cuando ama
y no se sabe bien si estornuda o ríe
si canta para imitar a los pájaros
o gime porque algo lo asfixia
sube y baja
tobogán
escondida
si juega a la vida
o demora la muerte
afuera afuera
¿no será hora de salir a buscarlo
y decirle que entre?
porque se hizo de noche
y hace frío
las cosas que se acumulan en cada palabra
las cosas que se acumulan en cada palabra
sobran
así como falta la palabra única
para esta cosa irrepetible
de manera que para restituir el equilibrio
entre aquello que sobra y esto que falta
en stock
acaso resulte preciso
realizar un nuevo pedido
en demanda de otro lenguaje
y de otra realidad
un silogismo concluye la muerte de Dios
un silogismo concluye la muerte de Dios
pero también la muerte del hombre
que razona el silogismo
un silogismo queda entonces bailando solo
con el trabajo de ser
un nuevo Dios
que invente al hombre
