Germán Gan / MAURICIO SOTELO: DE OSCURA LLAMA

Autor:
Germán Gan




UN JARDIN DE VOCES QUE SE BIFURCAN



"¡Teje deprisa! ¡canta! ¡gime! ¡canta!
que la sombra me enturbia la garganta.
(F. García Lorca, Sonetos del amor oscuro)





No hay más camino que atender a la voz oscura de la sangre del sonido, a su aspecto más íntimo fecundado con su simiente la obra, el hacer momentáneo y, por fugitivo, permanente. Mauricio Sotelo es consciente de su raíces creativas y las hace crecer en una fructificación continua y en constan te evolución, esta De oscura llama nace del impulso generador de un proyecto previo, los Sonetos del amor oscuro. Cripta sonora para Luigi Nono, estrenados en el Hospital Real de Granada en julio de 2005 y revisados para la Biennale de Salzburgo en marzo de 2009, y mantiene, respecto a ellos, tres referentes fundamentales para la poética soteliana: el flamenco, la poesía de Lorca, el universo sonoro de Luigi Nono.

«Recordé entonces cómo mis conversaciones con Nono en el invierno de 1989 en el Wissenschaftskolleng de Berlín, éste acentuaba de forma obsesiva su interés por el arte de la memoria y la tradición oral, y me recomendaba vivamente el estudio del cante jondo andaluz como muestra de una singular arquitectura espectral de la memoria», asegura el compositor en su texto de presentación del proyecto. Porque para Sotelo, el ejemplo ético ante la responsabilidad creativa y la propuesta sonora iniciado por Nono con Fragmento-Stille, an Diotima (1979/80) y resumida en el magno proyecto de su «tragedia de la escucha» Prometeo (1984) son punto de partida inexcusable: conceptos como la necesidad de una nueva actitud perceptiva ante el fenómeno musical, la consideración de la música como un arte plural, en estrecho contacto con disciplinas artísticas e incitaciones intelectuales de infinita diversidad o, en el aspecto técnico, la atención a la vitalidad interior del sonido, a su inabarcable entraña microtonal, dinámica y tímbrica, a su dimensión espacial –tanto interna como en su distribución y ejecución– y a su integración en relaciones sintácticas no regidas por presupuestos estructurales teleológicos e impuestos «desde fuera» de la propia lógica intrínseca derivada de esa constitución íntima de la materia inicial… son todas ellas líneas de fuerza visibles en su obra, y se han dado la mano con la creación lorquiana –presente en otras composiciones del compositor madrileño, como, por ejemplo, Canta la luz, herida por el hielo. Homenaje a Federico García Lorca (1998), Estremecido por el viento… (2001) o el reciente concierto para guitarra y orquesta Como llora el viento…, dado a conocer en el Festival de Música de Canarias de 2008– no sólo en los mencionados Sonetos…, sino, con anterioridad, en Frammenti dell´infinito. Lorca-Nono Diálogo del amargo (1998), recogiendo el interés del músico veneciano por la poesía de Lorca desde la década de los cincuenta.

De oscura llama prolonga la investigación de Sotelo, iniciada en Tenebrae Responsoria (1992/93) con Enrique Morente, y cerrada provisionalmente en Arde el alba (2009) con Arcángel, sobre la «caliente voz del hielo» del cantaor flamenco, la indagación en su «grano» propio, cuya disgregación analítica –por medio del examen informático de su espectro constructivo, de ahí, grosso modo, esa categoría de «flamenco espectral», aplicada a buena parte de la música soteliana– y recomposición no sólo das lugar a los perfiles melódicos y armónicos, ya inasibles, ya contundentes, de la obra, sino que se integra en una más amplia reflexión sobre sus estructuras rítmicas, en el entronque con los cantes grandes de la tradición flamenca (Soleá de la sombra, Bulería encendida, Martinete de medianoche, seguiriya, granaína…), «columnas de la arquitectura sonora» –por usar una expresión del propio compositor– y, aún más lejos (más hondo), en la recreación de su condición oral, la tensión entre memoria e improvisación que preside su ejecución trasladada a la propia partitura y a la colaboración continua con el intérprete: los epígrafes de los movimientos 6b (à la Scodanibbio), 9b (à la NeoPerc) y 11b (à la Fabbriciani) no sólo revelan una complicidad largamente mantenida con los músicos a quienes se refieren, sino que señalan una vía diferente de aproximación a la escritura instrumental: la música es escritura, sí, pero sólo tras ser idea y escucha interna, sólo como pretexto para convertirse en hecho real, en audición activa.

Si el oyente acepta seguir alguno de los caminos que se abren en este denso paisaje sonoro, podrá adentrarse en las resonancias orgánicas del inicial De Profundis, sostener la extremada y tensa expresividad de Rompe desde un abismo el sol (Seguiriya I) y de Matriz-Materia (Intermezzo II), descubrir el primer cuarteto del Soneto de la dulce queja del poeta de Fuentevaqueros por granaínas, extraviarse en una sonora «espiral secreta» y en el incesante ritmo de la Bulería encendida, abismarse en Martinete de medianoche en una contemplación hipnótica, acechar ese «no sé qué/que queda balbuciendo» de la Toná de mediodía… sorprender, en suma, alguno de los reflejos y claroscuros de este Aleph musical que ha levantado Mauricio Sotelo sumando a esta «silva de varias voces» su propia, inconfundible voz

    …lejana como oscura corza herida.
    Dulce como un sollozo en la nevada.
    ¡Lejana y dulce en tuétano metida!


   (Federico García Lorca, El poeta habla por teléfono con el
   Amor
, en Sonetos del amor oscuro)



De oscura llama. © Xavi M. MiróDe oscura llama. © Xavi M. Miró




Fuente: Programa del concierto en el CDMC, 1 marzo 2010 (Auditorio 400 Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía)




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