SAVITA SINGH

ID_Especiales:
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Autor:
Clara Janés




Una sonrisa –que es casi risa, pero risa de alegría–, unos ojos que son llamas movedizas, una cabellera negra airosa, una rotundidad en su persona y, con todo, gestos rápidos, movimiento ligero, y, cuando lee, se hace un silencio que envuelve la palabra. En cualquier caso la atención acude inmediatamente a su llamada, aunque se hayan escuchado ya –reunidas un grupo mínimo de poetisas hindúes y españolas– varias ponencias y poemas. Era en Delhi, en diciembre de 2005. Desde entonces versos e imágenes han ido y venido, se han revelado proximidades, aficiones...; es decir, ha acontecido aquello que el corazón desea: un diálogo.

Nacida en Arrah, India, en 1962, Savita Singh derrocha vitalidad, entusiasmo y seguridad. Estudió ciencias políticas en Delhi y ha sido profesora de esta materia en distintas universidades, como la Mc Gill de Montreal, en Canadá, o el Kirorimal College, y el Dayal Singh College de la Universidad de Delhi. Se graduó con un estudio sobre “El concepto de la democracia según Nehru” y escribió su tesis doctoral en torno al “Discurso de la modernidad en India”, obra que fue publicada en 1995. Uno de los temas sobre el que más ha trabajado es la relación de la mujer con la política y los políticos.

Además de profesora, ensayista y articulista, Savita Singh colabora en numerosas revistas con relatos y poesía, en hindi y en inglés. Por su primer libro de versos Apne Jaisa Jeevan obtuvo el Premio de la academia de hindi en el año 2002. A este siguió, Neend Thi Aur Raat Thi (Hubo un dormir y hubo una noche) publicado en 2004. Actualmente es profesora y directora del Centro de Estudios de género y desarrollo, de la Universidad abierta Indira Gandhi de Delhi.

El primer poema que presentamos fue escrito en Londres en el año 1991, directamente en inglés. Los demás están escritos en hindi y los he traducido a través de versiones al inglés que me ha enviado su autora.


POEMAS


SIN ANCLA NI ATADURA

El viento afinaba una idea
en la cabeza de un pájaro
que acababa de terminar el nido.
Había venido a decirme también
que yo soy sólo fruto del tiempo
y que no soy nadie para pensar en mi propia trascendencia.
La tristeza que sin cesar gotea en mi interior desde un grifo
oxidado e indetenible,
es también una apertura a la creación melancólica.

Al acabar la tarde,
el pájaro estaba bien instalado en su hogar,
dejándome para vagar
por el ancho mundo,
sin ancla ni atadura.


Unanchored, unbound

The wind was noning an Idea
In the head of a bird.
Which had just finished making it’s nest.
It had come to tell me too
That only tine had produced me,
That I was no one to think of my own transcendence.
Sadness that continuously drips within me from a tap,
Rusted and unstoppable.
Is also an opening to a creative melancholy.

By the end of the evening
The bird was well settled un her home
Leaving me to wander
In the wide-open world---
Unanchored, unbound.







ÁRBOLES DEL BOSQUE

Todos los árboles han soñado en el bosque
Sueños que florecían entre la fronda
Cada árbol compartiendo alegría y pan con los demás
El gozo de las vidas de cada uno se entretejía
En el de los otros

Pero el silencio se quedó largo rato en el bosque
Cuando una vez les dije mi nombre
Yo también soy un árbol expliqué
Todos los árboles se negaron a reconocerme
Su impotencia se extendió de una punta a otra

Aunque me di perfecta cuenta de
Qué les dije y cuándo
Bajo qué árbol oculté mis raíces
En qué rama expuse mi risa
A qué hoja di un poco de mi vida










MUNDO AZUL

Todavía es un poco oscuro
En el lenguaje también hay silencio todavía
Todas las hebras de seda están dispersas todavía
Girando en el azul mundo de los sueños
Nada esta organizado todavía
Ni siquiera en poesía

Yo me sigo moviendo en esta oscuridad
Despierta silenciosa comprendiendo
Que estas hebras azules que flotan
Y este lenguaje es mudo debido a mi silencio
Todo esto es mío
Un tubo de ensayo de mi oscuridad
Una zanja profundamente azul de mi ser

Todavía es un poco oscuro
Yo me sigo moviendo y a mi lado está el sueño






FUE LA ORACIÓN DE UNA MARIPOSA

Vino a mí la tristeza como una nave antigua
hendiendo suave el agua

Y de pronto una mariposa se posó en mi palma
Juntando las alas como manos
se quedó absorta en la oración
No había para mí otra acción de gracias
que mantener las manos quietas

La tristeza se hizo luminosa
y la oración de la mariposa






UN ALFABETO

Volví, al fin
al libro, del que
yo era una página

Esperé hasta el final
y hasta el final dijeron los árboles
vienes

La selva te llamó hasta el final

Un pajarillo
hasta el final, dijo:
vuelve ahora
seguro, algún día alguien vendrá a leerte
Por ahora, sigue en alfabetos, imágenes, sonidos
no hay nadie que pueda descifrarte pero
el libro es lo menos dañino
Vuelve a él silenciosamente
ocupa en él tu espacio
sin sonido

Hasta el final, el final mismo
no tuve deseo de hacerlo
En vano me apremiaban a volver
Pero claro, no era yo, después de todo, un alfabeto
en reposo desde hacía tiempo
en una página amarilla







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