Julia María Carvajal / EL ARQUITECTO VUELVE A CASA

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Autor:
Julia María Carvajal
Frank Lloyd WrightFrank Lloyd Wright




El Museo Guggenheim de Bilbao acoge la exposición del arquitecto Frank Lloyd Wright, cincuenta años después de la inauguración de la sede del Museo Guggenheim en Nueva York, obra del insigne arquitecto americano. Hasta el mes de Febrero del año dos mil diez, ochenta proyectos elegidos entre su producción de setenta y dos años de trabajo, se muestran en las salas del Museo vasco, casas, oficinas, edificios públicos, edificios religiosos, auditorios, teatros, estructuras urbanas, se pueden contemplar a través de dibujos y grabados de archivo junto con maquetas tridimensionales.

Frank Lloyd Wright (Wisconsin, 8 de Junio de 1867-9 de Abril de 1959), es uno de los maestros de la arquitectura del siglo veinte. Sus inicios coincidieron con una época en la que el desarrollo tecnológico, científico y social estaban transformando sustancialmente un mundo en expansión, al que era necesario aportar nuevas soluciones para que la Arquitectura continuara siendo el eje sobre el que girase el confort y la modernidad de la vida contemporánea, ya que este Arte tiene un gran potencial como instrumento para mejorar la calidad de vida de las personas. Wright creía que la respuesta está en hacer edificios “de dentro afuera”, es decir acabar con la división entre espacio interior y exterior, adecuando los edificios al tiempo, lugar, ubicación, y quienes los habitan, a la vez que introduciendo materiales innovadores para poder integrarlos en la naturaleza. Su pensamiento espacial interviene también en los interiores, lo que le convierte en el máximo exponente de la Arquitectura orgánica, al prescindir de los espacios compartidos y proyectar edificios abiertos al exterior mediante cubiertas planas y terrazas, con mucha luz natural. La Arquitectura que diseña Wright propone la interacción social y la armonía con la naturaleza.





En 1896 abrió su estudio de Arquitectura, la educación es fundamental para él por lo que junto con el estudio crea su propia escuela en Taliesin (su residencia en Wisconsin) por donde pasan algunos de los mejores arquitectos y artistas del siglo veinte. Diseña la “casa Winslow”, en Illinois, la primera de la serie “viviendas de la pradera”, que son casas unifamiliares integradas en su entorno, las cubiertas sobresalen de las fachadas, y las ventanas forman una secuencia continua horizontal, el núcleo central de la vivienda es una chimenea, alrededor de la cual se disponen las estancias. Rechaza el criterio de los espacios interiores como compartimentos cerrados y aislados de los demás, diseña espacios en los que cada habitación se abre a las otras, con lo que logra transparencia, luz y sensación de amplitud. En 1910 obtiene el definitivo reconocimiento a sus obras, que se muestran en una exposición en Berlín. Viaja por Europa, dejando su huella en los arquitectos europeos en los que influye notablemente. Regresa a estados Unidos, construye su casa de Taliesin (Wisconsin), que por razones inexplicables fue víctima del fuego en tres ocasiones, y las tres veces la reconstruyó. De 1915 a 1922 trabaja en el proyecto del Hotel Imperial de Tokio, para el que desarrolló un método de construcción resistente a los terremotos, que consistía en colocar sus fundamentos en soportes basculantes hidráulicos. Su eficacia quedó demostrada en 1923 cuando el hotel permaneció intacto, tras el terremoto que asoló la ciudad.





La “casa Bamsdall” en Los Ángeles, supuso otra innovación en cuanto a la forma de construir, ya que la realizó con bloques de cemento prefabricados, diseñados por él. En 1932 publica su primer libro sobre Arquitectura, además de numerosos artículos, posteriormente escribiría su Autobiografía en un segundo volumen. Años más tarde abre otra escuela de Arquitectura en Arizona. En Taliesin (Wisconsin) se expone “la ciudad horizontal”, atraído por la Arquitectura maya, utiliza divisiones de materiales ligeros, y recurre a techos de alturas distintas, estableciendo así la diferencia entre “espacios definidos y espacios cerrados”. La “casa Fallingwater” es otro de sus arriesgados y hermosos proyectos, en la que trabaja desde 1935 hasta 1939, esta casa situada en Pennsylvania, se edifica sobre una gran roca que se halla en el curso del río Running, y encima de una cascada. Inspirado en esta insólita edificación, el magnífico cineasta Jhon Ford intentó retratar a Wright en su película “El manantial” protagonizada por Gary Cooper, en el papel del arquitecto.





En la creación y producción de sus arquitecturas se pueden apreciar dos etapas que marcan de alguna manera su devenir profesional, la primera finaliza en 1922, la segunda comienza en 1935 y llega hasta el final. En 1940 el MOMA (Museo de Arte Moderno) de Nueva York le dedica una exposición Antológica, tres años más tarde recibe el encargo de construir la sede del Museo Guggenheim de Nueva York, una obra original, avanzada para los años en los que fue proyectada, y emblemática por ser el broche de oro que Wright puso a su carrera artística, ya que fue su última obra. Frank Lloyd Wright fallece en Abril de 1959, el Museo Guggenheim de Nueva York se inauguró en Octubre de 1959.

La mayor parte de las obras y proyectos arquitectónicos de Wright se encuentran en Estados Unidos, Illinois, Virginia, Pennsylvania, Arizona, Texas, Chicago, California, Minessota, San Francisco, Nueva York, sin embargo su prestigio es mundial, se le considera junto con los europeos: Le Corbusier, Walter Gropius (fundador de la Bauhaus) y Mies Van der Rohe, los cuatro pilares sobre los que se asienta la Arquitectura contemporánea en el mundo moderno. Ahora Frank Lloyd Wright vuelve a casa, a una de las sedes del Museo Guggenheim, su Museo, el que en Nueva York inició su andadura surgido del prodigio de su mente y de su infinito deseo de dejar de su paso por la Arquitectura una huella imborrable.







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