Antonio José López Domínguez / PINCELADAS SOBRE EL IMPRESIONISMO

Autor:
Antonio José López Domínguez
Monet: Impresión, sol nacienteMonet: Impresión, sol naciente




La música y las tendencias artísticas en general han estado siempre unidas a lo largo de las distintas épocas de la Historia, y han compartido estilos y temas comunes. Pero es quizá una de las coincidencias más llamativas la que durante algún tiempo mantuvieron el Impresionismo en la pintura y las composiciones musicales que seguían los mismos patrones.

Expresión de un arte fino, sensible y delicado, el impresionismo se levanta como una reacción contra las corrientes del romanticismo decadente. No en vano, es considerado por muchos como iniciador del arte contemporáneo.

Comienza siendo un movimiento pictórico creado por un grupo de creadores: Monet, Manet, Pissarro, Sisley, Degas, Renoir y Cézanne, que comienzan a pintar en la década de 1860 dando importancia suma a la luz y al color e inspirándose directamente de la realidad, es decir, renunciando al taller, pintan sobre todo paisajes reflejando los cambios que la luz origina a lo largo del día. Se caracteriza por el uso de pinceladas sueltas, golpes de pincel, ausencia de formas y la utilización de masas de color sin mezclar.

El nombre de impresionistas se les dará en son de burla por una obra de Monet, titulada "Impresión, sol naciente" y expuesta en la primera exposición del grupo en 1874, que les valdrá la burla de toda la crítica. El impresionismo pictórico nace, pues, como una auténtica revolución en que los artistas van a expresar el mundo, según ellos lo ven y no guiados por todas las convenciones y costumbres del momento, supone en este sentido la liberación del artista y el comienzo del arte contemporáneo.

Monet partió de la idea física de que el color no existe en sí, sino que es nuestra retina la que recompone los diferentes matices del espectro luminoso que llega a ella. Es por esto por lo que se pinta sin mezclar masas de colores, sino que la imagen se forma a partir de la unión de pequeñas pinceladas de colores distintos, sin uniformidad aparente. La imagen que el artista nos quiere mostrar toma forma conforme nos alejamos más o menos del propio cuadro, que es cuando se produce la mezcla de todas esas pinceladas difusas.

El Impresionismo musical fue encabezado por el compositor francés Claude Debussy (1862-1918), quien llevará a la música a la misma innovación. El movimiento, influido por los pintores impresionistas franceses y por la poesía de Paul Verlaine, Charles Baudelaire y Stéphane Mallarmé, acentúa el color tímbrico y el humor en vez de estructuras formales.





En música, se pretendió gozar del sonido por sí mismo, lo que supuso una ruptura con las tendencias artísticas existentes. Aparece un nuevo conjunto de valores, una nueva clase de pensamiento musical basado en patrones y estructuras simétricas con un movimiento direccional sumamente debilitado, que lleva así a un sentimiento muy ambiguo de la organización tonal: el ritmo, la frase, la dinámica, el acento y el color tonal, están ampliamente liberados de la dependencia directa de la direccionalidad tonal y tienden a ganar importancia en el proceso musical, llegando a tener casi tanto como la melodía y la armonía.

La nueva ciencia musical de la composición impresionista explora escalas distintas como la pentáfona, y crea hibridismos de escalas y armonías bitonales, coquetea con escalas y modos hexáfonos, y hasta utiliza elementos armónicos tritonales. De la armonía derivada de la escalas pentáfonas surge la armonía por quintas y sus inversiones derivadas en armonía por cuartas. El impresionismo gradualmente rompe con las reglas convencionales de la vieja armonía tonal clásica y sus conceptos estéticos de resolución de disonancias y resolución estética de quintas y octavas paralelas y ocultas.





El sonido constituirá el alma de su música como el color la de la pintura impresionista. Lo que importa es el sonido y el color que la orquesta produce como consecuencia de la pincelada con la que contribuye cada instrumento, y es nuestro oído quien se encarga de fundir todas estas contribuciones.

Este estilo hizo escuela primeramente en Francia continuando su evolución en la obra de Maurice Ravel. Otros compositores de esta escuela fueron Erik Satie, Paul Dukas y Albert Roussel. En el resto de Europa algunos compositores como Frederick Delius y Cyril Scott en Inglaterra, Ottorino Respighi en Italia y Manuel de Falla y Federico Mompou en España siguieron ciertos rasgos del estilo de Debussy.

Mientras esta música se difundía por todo el mundo, en Francia comenzaba a diluirse y a cambiar. Las creaciones postreras de algunos de los compositores ya mencionados se iban alejando cada vez más del estilo que habían ayudado a formar. El ruso Igor Stravinsky, que había creado obras con influencia debussista, hizo temblar al mundo con su ballet La consagración de la primavera (estrenado en 1913), obras de una fuerza y novedad sin precedente, cuyo carácter se oponía decididamente a la generalidad de la estética impresionista.
Esta corriente musical produce una apertura para el modernismo del siglo XX con nuevas y más atrevidas tendencias sonoras no basadas en el tradicional sistema tonal. Supuso un paso definitivo en la exploración de otros sistemas para hacer música.




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