JEAN-YVES MASSON

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Autor:
Clara Janés




Una vez más me asaltó la sorpresa de un descubrimiento debido al azar. Me había lanzado a pelo –con el poco alemán que sé– a traducir los Poemas a la noche, de Rilke, osadía parcial pues sé que mi hermana Alfonsina, que es germanista, en un caso así me sacará del pozo cuando me haya caído, como así sucedió y el libro está ya en la calle (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo)… Esos poemas de Rilke son el germen de su obra más importante, las Elegías de Duino, y nacen en parte inspirados por las pinturas de El Greco y por España. La intuición me decía que los ángeles de Rilke eran de origen iranio –vía Goethe–, y empecé a investigar. El primer nombre que encontré fue el de Jean-Yves Masson: había dado una conferencia en torno al poeta alemán. A su vez, un amigo mío descubría y ponía en mis manos su traducción al francés de los Poemas a la noche… Me puse en contacto con él y amablemente me envió sus textos sobre Rilke y sus Onzaines de la nuit et du desir.

Jean-Yves Masson nació en Lorraine en 1962. Estudió letras y filosofía en París, donde actualmente es profesor en la Universidad de la Sorbona. Especializado en la literatura alemana e italiana, ha traducido, entre otros, a Rilke, Hofmansthal, Mario Luzi, Leonardo Sinisgalli y Else Laske-Schüler. Sus ensayos sobre dichos autores son de extrema finura y claridad, destacando su análisis de la obra de Rilke, Goethe y Gérard de Nerval.

Como poeta es singular dentro del panorama de la lírica francesa, dotando a la palabra de un vuelo y una luminosidad que la elevan a las zonas del espíritu. Ha recibido numerosos premios tanto por sus relatos como por su poesía, así el de novela corta Renaissance, 2008, por Ultimes vérités sur la mort du nageur (Últimas verdades sobre la muerte de un nadador), el Goncourt y el Max Jacob, 2008, por su poemario Neuvains du sommeil et de la ságesse (Estrofas del sueño y de la sabiduría[1]), o el Kowalski, 1995, por Onzaines de la nuit et du désir (Estrofas de la noche y el deseo), al que pertenecen los poemas aquí traducidos.



POEMAS


V

Yo estuve en la luz exterior.
El olor de los trigos perfectos se elevaba del suelo,
un ciervo de vehemente mirada bajo árboles inmensos
me hacía señal de que le siguiera.
Se acercó a una fuente donde pude beber
a la hora meridiana guardaba el agua
en el hueco de sus manos la textura de la luz.
Entonces un oleaje de tiernas frases muy amargas
llegó a mis labios, y yo hablaba en el esplendor,
como único despierto en el sueño del mundo.
Regresé luego. Afilaban las hoces de la siega.


V

Je fus dans la lumière du dehors.
L’odeur des blés parfaits montait du sol,
un cerf au regard véhément sous de grands arbres
me faisait signe de le suivre.
Il s’approcha d’une fontaine où je pus boire,
à l’heure de midi son eau gardait
au creux des mains la texture de la lumière.
Alors un flot de tendres phrases très amères
me vint aux lèvres, et je parlais dans la splendeur,
comme seul éveillé dans le sommeil du monde.
Puis je revins. On aiguisait les faux pour la moisson
.






XVIII

Saca de tu fondo la esencia, la luz:
todo viene a ti con el deseo. Y recuerda
en los momentos de duda que esto
no fue un sueño, este entusiasmo de la luz que llevaba
hacia ti las palabras que al fin te parecían
proferidas sólo para ti, el inacabado.
No temas tu propio deseo, pues es puro
por poco que te arme entero. Lo que de ti concluya
la muerte tampoco será nada
que no hayas querido esbozar. Sí, esa tormenta exterior
nada enseñaría a quien nada hubiera querido saber.


XVIII

Tire du fond de toi l’essence, la lumière :
tout vient à toi dans le désir. Et souviens-toi
dans les moments de doute que cela
ne fut point rêve, cet enthousiasme de lumière qui portait
vers toi des mots qui te semblaient enfin
n’être proférés que pour toi, l’inachevé.
Ne crains pas ton propre désir, car il est pur
pour peu qu’il t’arme tout entier. Ce que de toi
la mort achève ne sera rien non plus
que n’aies voulu esquisser. Oui, cet orage du dehors
n’apprendrait rien à qui n’eût rien voulu savoir
.






LI

Era el rumor de la montaña, anochecía.
Me senté en la soledad de la tierra,
el cielo estaba opaco y grávido pero un arroyo
parecía brillar con fuegos de estrellas invisibles.
Y mi sueño decía: “Esto no es un sueño,
escucha el murmullo que me llena.
Un viento oculto que procede del fondo del universo
asedia el aliento de los bosques.”
Había dejado toda esperanza muy lejos de mí,
pero, de pronto, el viento nocturno me hizo don,
por un instante breve, de aquellos árboles, allá abajo, en la nieve.


LI

C’était dans la rumeur de la montagne, il faisait nuit.
Je m’assis dans la solitude de la terre,
le ciel était opaque et lourd mais un torrent
semblait briller des feux d’étoiles invisibles.
Et mon rêve disait : « ceci n’est pas un rêve,
écoute le murmure qui m’emplit,
un vent caché venu du fond de l’univers
hante le souffle des forêts. »
J’avais laissé très loin de moi toute espérance,
pourtant soudain le vent nocturne me fit don,
un bref instant, de ces arbres là-bas dans la neige
.






CIX

De nuevo estuve junto al río, en la luz,
vi que un gran arco pasaba por encima,
pura línea trazada en el aire donde yo ascendía.
Mas ¿quién caminaba tras de mí? Gritos y plegarias
y pasos demasiado pesados hacían temblar el frágil suelo.
Y oí una voz de sombra que decía:
“El puente no llega a la otra orilla,
debes seguir andando, atravesando, atravesando”.
Y vi que estaba muy lejos del mundo,
muy por encima, perdido en el abismo del cielo.
En el vértigo, buscaba, con todo, la tierra amada.


CIX

Je fus de nouveau près du fleuve, dans la lumière,
je vis qu’une grande arche l’enjambait,
pure ligne tracée dans l’air où je montai.
Mais qui marchait derrière moi? Cris et prières
et pas trop lourds faisaient trembler le sol fragile.
Et j’entendis une voix d’ombre qui disait :
« Le pont n’atteint pas l’autre rive,
tu dois marcher toujours, franchir, franchir ».
Et je vis que j’étais très loin du monde,
très au-dessus, perdu dans l’abîme du ciel.
Dans le vertige, je cherchais pourtant la terre aimée
.



Traducción de Clara Janés




[1] Traduzco “Neuvains” y “Onzaines” por estrofas, pues resulta forzado en español, decir “novenas” y “undécimas”




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